lunes, 20 de junio de 2011

JUBILADO, SÍ, PERO NO RETIRADO...


“Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia”. (Juan 10:10)

Hace dos años, cuando cumplí 80, escribí algunas “reflexiones”. Hoy me propongo aportar algunas otras “ideas y pensamientos” a los 82, que tal vez ayude a seguir adelante a algunos de mi edad o aún mayores, y hagan pensar a los más jóvenes para que se preparen mejor para llegar a la madurez.

Aunque parezca extraño, somos el grupo en la población mundial, que en la actualidad está creciendo con mayor rapidez. Seguramente se debe a los adelantos científicos, que está elevando la tasa de longevidad, y a pesar de la gran contaminación ambiental y el “stress” de la vida moderna, nosotros vamos zafando…

En diferentes dispensaciones y especialmente en esta última, la del Cumplimiento de los Tiempos, el Señor ha llamado a hombres de avanzada edad como Sus profetas para guiar a Su pueblo, seguramente para aprovechar de su sabiduría y experiencia, además de su fidelidad. El Señor los conoce y los ama y les ha conferido grande

s responsabilidades para conducir Su Reino. Parece ser que en la mayoría de los casos, la edad va mejorando a las personas, especialmente cuando sirven a su prójimo. “Esperamos que los líderes del sacerdocio y de las organizaciones auxiliares –dijo el Presidente Ezra Taft Benson--, continúen dando llamamientos a los mayores en donde éstos puedan aprovechar de su sabiduría y consejo…” (“A la gente mayor”, Liahona de 1990).

El Presidente Gordon B. Hinckley, en un gran mensaje sobre “El Perdón”, tuvo palabras muy significativas y reconfortantes para los ancianos: “La edad produce cambios en los hombres y las mujeres, les hace sentir una mayor necesidad de ser tiernos,

bondadosos y tolerantes. El anciano anhela y ruega que los hombres puedan vivir juntos, en paz, sin guerras ni contención, ni querellas ni conflictos. Cada vez se percata más del significado de la gran expiación del Redentor…” (Conferencia General de octubre de 2005)

Frecuentemente los jóvenes me preguntan cuál es el secreto para llegar a esta edad en un estado saludable Yo les respondo que hay varios factores, y que si bien es cierto que en gran medida depende de la genética, nosotros podemos aportar actitudes y principios que coadyuven a tal fin. Cuando se es joven, la mayor parte del tiempo está comprometido y escasamente tenemos un 20% disponible para nosotros. A nuestra edad, estos porcentajes se invierten, por lo tanto debemos administrarlos sabiamente.

Por empezar, nuestra agenda debe estar llena de activid

ades variadas, no solamente con citas de profesionales médicos y, por supuesto, acordes con nuestras posibilidades y preferencias. Éstas, deben abarcar la parte espiritual, intelectual, social y física.

En el aspecto físico, la dieta es vital. Se recomienda que esté dirigida por un profesional, que sea variada y que nunca falten las frutas “en su sazón”, las verduras, proteínas y granos. Evitar el sedentarismo y recordar siempre, “que si no puedes correr, trota, si no puedes trotar, camina. Cuando no puedas caminar, usa un bastón… pero nunca te detengas.” (Mario Benedetti (88), escritor y poeta uruguayo (1920-2009).

En la parte intelectual, sabemos que podemos seguir aprendiendo en la ancianidad; así lo indica la neurociencia. Además, el mandato del Señor es claro: “…buscad palabras de sabiduría de los mejores libros, buscad conocimiento, tanto por el estudio como por la fe.” (DyC 88:118). No mencionaré que debemos levantarnos temprano, porque nosotros lo hacemos, “para que vuestros (nuestros) cuerpos y vuestras (nuestras) mentes sean vigorizados”. (ídem 88:124) Además, al obedecer la Palabra de Sabiduría, se nos promete que hallaremos “sabiduría y grandes tesoros de conocimiento…” (DyC 89:19)

La actividad social, es indispensable para nuestro bienestar. Debemos evitar el aislamiento, tomando la iniciativa para participar en actividades de servicio. (Romanos 8:28). En primer término, recordemos que la familia es nuestra prin

cipal mayordomía y debemos estar atentos a sus necesidades. Fomentemos el “abuelazgo”, mostrando siempre interés por el bienestar, logros y desafíos de los nietos y bisnietos; esa actitud unirá más a la familia. Un sabio dijo: “Pasaré una sola vez por este mundo. Cualquier cosa buena, entonces, que puedo hacer, o cualquier acto de bondad que puedo mostrar a otro ser, déjame hacerlo ahora. No me permitas diferirlo ni negarlo, porque no pasaré por aquí otra vez”. Si estamos atentos, aún con pequeños actos, podemos todavía “levantar las manos caídas y fortalecer las rodillas debilitadas”. (DyC 81:5)

El desarrollo de la espiritualidad es esencial, y servirá de fundamento a todas las demás actividades. Además de aceptar llamamientos y participar de actividades en la iglesia, podemos apartar un tiempo para asistir regularmente al templo; participar activamente en nuestra historia familiar; ofrecernos como Misioneros de Servicio en el Programa de Indexación, Fondo Perpetuo y otros; escribir nuestras “Memorias”, para el beneplácito de nuestros descendientes, etc. No podrá faltar, un estudio diario de las escrituras antiguas y modernas y repasar y meditar sobre los mensajes inspirados de los profetas y apóstoles vivientes, para nutrir nuestro espíritu y así aferrarnos a las Verdades Eternas. Esto evitará, en el ocaso de la vida, los sentimientos de frustración y lamentos, tan bien expresados por el poeta:

“¿Dónde se ha ido la vida que hemos perdido en el vivir?

¿Dónde se ha ido la sabiduría que hemos perdido con el conocimiento?

¿Dónde se ha ido el conocimiento que hemos perdido con la información?”

T. S. Eliot, poeta, (1888-1965)

Deseo concluir con un mensaje esperanzador del Presidente Ezra Taft Benson, que nos comprendía muy bien, ya que vivió hasta los 94 años:

“Tenéis muchos motivos para vivir. Que estos años, en el ocaso de la vida, sean vuestros mejores años mientras vivís, amáis y servís plenamente.”

¡Hasta la próxima!

jueves, 24 de junio de 2010

PREPARA TU CORAZÓN

Todos los órganos del cuerpo humano, tienen funciones específicas y esenciales, pero se reconocen al corazón y a los pulmones como los más vitales. Los pulmones porque absorben el oxígeno del aire aspirado y lo llevan al torrente sanguíneo, y al corazón porque bombea esa sangre y la distribuye por el organismo. En un día bombea entre 10.000 y 15.000 litros de sangre. En reposo, el corazón adulto late unos 60-80 veces por minuto y en ese período bombea 6 litros. En verdad, el corazón es una bomba muscular extraordinaria.

Por alguna razón, el Señor y los profetas, eligieron este órgano para mencionarlo cientos de veces en las escrituras, para ilustrar principios eternos del evangelio y como “símbolo de la disposición y voluntad del hombre, y en sentido figurado, la fuente de toda emoción y de todo sentimiento.” Al punto tal que cuando se menciona “corazón quebrantado”, se simboliza a un ser “humilde, contrito, manso; receptivo a la voluntad de Dios, y dispuesto a arrepentirse.” (GEE, págs. 39-40)
Cuando el Salmista preguntó: “¿Quién subirá al monte de Jehová? y ¿quién estará en su lugar santo,” él mismo contestó: “El limpio de manos y puro de corazón.” (Salmos 24:3-4).
El Élder Dallin H. Oaks, del Consejo de los Doce, definió a las “manos limpias, cuando obramos correctamente y nos refrenamos de hacer lo malo”, y al “corazón puro, cuando obramos por los motivos correctos y nos refrenamos de deseos y actitudes prohibida” (“Puros de Corazón”, cap.1, pág. 1).

En noviembre de 2005, fui operado a corazón abierto para cambiar la válvula aórtica. Fue una intervención extremadamente delicada que demoró casi 5 horas. Desde entonces, con esa prótesis, me siento con “un corazón nuevo”, pero no el que describe Ezequiel cuando habló de la conversión espiritual:
“Arrepentíos y apartaos de todas vuestras transgresiones, y la iniquidad no os será piedra de tropiezo… y haceos un corazón nuevo...”
(Ezequiel 18:30-31; ver también 36:26 y Alma 5:14). El mío es sólo orgánico, que debo chequear frecuentemente.
Los profetas nos recomiendan monitorear nuestro corazón espiritual, aún en las pequeñas cosas, para conocer si estamos a tono con el Espíritu del Señor, especialmente al conocer “…que Jehová no mira lo que el hombre mira…Jehová mira el corazón.” (1 Samuel 16:7).

Esto me recuerda una anécdota del célebre director de la orquesta de la Scala de Milán, Arturo Toscanini (1867-1957).

En la década del 40, tenía una audición de música clásica que se irradiaba a toda Europa. Cada domingo la escuchaban millones de personas, entre ellas un humilde pastor de ovejas, que decidió escribirle. Cierto día, antes de comenzar el concierto, el Director dijo que deseaba leer una carta:
“Estimado Señor Toscanini: Vivo en el campo, soy muy pobre pero tengo una radio y me deleito escuchando sus conciertos cada domingo. También tengo un violín que actualmente está desafinado. Quisiera pedirle que por favor me dé la nota “la” para poder afinarlo.”
Arturo Toscanini, entonces, visiblemente emocionado, dijo: "Para mi amigo el pastor de ovejas ahí va la nota 'la'", y toda la orquesta al unísono le dio el tono.
Cuando nos hablan los profetas expresan la voluntad, el tono del Señor, a fin de afinar nuestro espíritu y “preparar nuestro corazón” (DyC 132:6), para estar en armonía con Su voluntad. ¡Escuchémoslos! Vale la pena.
¡Hasta la próxima!

viernes, 28 de mayo de 2010

¿CUÁNTO VALE UN HOMBRE?


¿Es posible ponerle precio a un ser humano? Vivimos en una sociedad altamente materialista donde todo tiene su precio, y a menudo escuchamos el dicho: 'tanto tienes, tanto vales'.
Hasta el siglo XIX, se vendían hombres y mujeres como esclavos, perdían su libertad y eran sometidos con rigor a la voluntad de sus amos. El precio variaba según la edad, sexo y salud. En la antigüedad, el caso más emblemático fue el de José, el hijo de Jacob, uno de los más grandes videntes, quien fue vendido por sus hermanos a los ismaelitas, “por envidia” y por “ser soñador…por veinte piezas de plata”. (Génesis cap. 37)
En la actualidad, afortunadamente la mayoría de las naciones de la tierra han abolido la esclavitud. Sin embargo, observamos que todavía existen prácticas de dominio sobre la libertad de los más débiles y necesitados. Pero ese es otro tema.
Asimismo, hay una pérdida de la libertad por causa de nosotros mismos, cuando por no cultivar la mente ni atesorar sabiduría, somos esclavos de la ignorancia: “…escuchad mi voz y seguidme, y seréis un pueblo libre” (DyC 38:22), “Permaneced, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no volváis otra vez a ser presos en el yugo de la esclavitud.” (Gálatas 5:1). También somos esclavos del pecado, cuando transgredimos los mandamientos de Dios: “Y andaré en libertad, porque busqué tus preceptos.” (Salmos 119:45) “Mas ahora que habéis sido librados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna.” (Rom. 6:19-23)
Volviendo a la pregunta '¿Cuánto vale un hombre?', hace varios años, cuando visitaba las Estacas1 de la región de Montevideo, y me asignaban para hablar en una de las sesiones de la conferencia, sobre este tema, solía llamar a un niño de la congregación al estrado y lo colocaba junto a mí. Para tranquilizarlo, le preguntaba su nombre, qué edad tenía y si asistía a la escuela. Pero cuando le preguntaba cuánto pesaba, se producía un silencio y entonces la madre, desde la congregación, nos daba la información: 38 Kgs. Con ese dato, comenzaba la disección de las partes del cuerpo de Juancito –así se llamaba: Tenía alrededor de 27 kgs. de agua, y elementos como calcio, hierro, fósforo, carbono, nitrógeno, oxígeno y otros, que combinados, formaban su cuerpo, con su esqueleto, órganos, músculos, hemoglobina y sangre, que nos permiten movernos, hablar y percibir al mundo que nos rodea. Es decir, “una estructura mortal y física de carne y huesos, que se creó a la imagen de Dios” (GEE, pág.47). Todos estos elementos se podían adquirir en una droguería por muy poco dinero…

¿Pero ese podía ser el precio de Juancito? ¡Razonablemente no! Porque “al unirse al espíritu, constituyen el alma y forman una persona viviente.” (Ver DyC 88:15; Hebreos 12:9; Génesis 2:7; Moisés 3:7, 9,19 y Abraham 5:7) Además, somos los únicos seres racionales de la creación, aunque algunos comportamientos no lo parezcan, porque tenemos una mente, la facultad intelectual que nos permite elaborar pensamientos, y además, es una vía para que el Padre, mediante el Espíritu, se comunique con nosotros. (DyC. 8:2; 9:8; Enós 1:10) En síntesis, “somos hijos espirituales de Padres Celestiales…” (“La Proclamación, de la Primera Presidencia y el Quórum de los Doce”, Año 1995)

El salmista tuvo la misma preocupación en averiguar el valor del hombre. Repasemos la escritura:

“Cuando contemplo tus cielos, obra de tus dedos,
la luna y las estrellas2 que tú formaste,
Digo: ¿Qué es el hombre para que tengas de él memoria,
y el hijo del hombre para que lo visites?
Pues le has hecho un poco
menor que los ángeles3, y lo coronaste de gloria y de honra.
Le hiciste señorear sobre las
obras de tus manos;
todo lo pusiste debajo de sus pies…”
(Salmos 8:3-6)
Más adelante concluyó:
“Yo dije: Vosotros sois dioses,
Y todos vosotros hijos del Altísimo.”
(Salmos 82:6)
La revelación moderna, al mencionar el gran sacrificio del Salvador “cuando padeció la muerte en la carne y sufrió el dolor de todos los hombres”, mencionó sencillamente “que el valor de las almas es grande a la vista de Dios.” (Doct. y Conv. 18:10-11)
¡Hasta la próxima!

NOTAS
1.-Una de las unidades administrativas de la organización de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, que se compone de barrios y ramas. (GEE, pág. 68)
2.- A simple vista, en una noche límpida, se alcanzan a ver en el firmamento, unas 6.000 estrellas, pero con los equipos modernos de astronomía, se reconocen 100 billones de galaxias, con 100.000 millones de estrellas cada una.
3.- En hebreo se traduce como dioses.

LOS AÑOS QUE COMIÓ LA LANGOSTA

Cuando yo me criaba, vivíamos en una zona suburbana con terrenos cultivados y árboles frutales. Recuerdo que una o dos veces por año, llegaban las langostas en bandadas compactas, que hasta oscurecían la tierra y devoraban todo lo verde que encontraban. Los propietarios, muy preocupados, armaban fogatas para combatirlas pero con pocos resultados prácticos. Nosotros nos entreteníamos cazando algunas y colocándolas en un frasco para observarlas mejor. Tenían agudas antenas, largas patas traseras y muslos gruesos y producían un zumbido particular al rozar las alas. “Son insectos de costumbres migratorias y saltadores que dañan a los cultivos”, dice el diccionario.
Cuando llegué por primera vez a la ciudad de Lago Salado y visité la Manzana del Templo, quedé extasiado al ver el histórico monumento de granito a las Gaviotas. Termina en una esfera de piedra y sobre ella dos gaviotas de bronce que brillan.
En las placas conmemorativas se recuerda a los campesinos que labraban y sembraban semillas en las tierras vírgenes del desierto, mirando al cielo y suplicando asistencia divina para contrarrestar la invasión de estos despiadados insectos. Conocemos la historia: estas aves llegaron de a miles y milagrosamente devoraron a las langostas y salvaron la cosecha.
Tres mil años antes, la langosta fue una de las plagas que Jehová envió a Egipto para que el corazón del Faraón se ablandara y finalmente permitiera salir a los israelitas. “Y se oscureció la tierra, y consumió toda la hierba y todo el fruto de los árboles… y no quedó cosa verde.” (Éxodo 10:15)
“Sacarás mucha semilla al campo, y recogerás poco, porque la langosta lo consumirá.” (Deuteronomio 23:38)
Hace muchos años atrás, el Elder Spencer W. Kimball, en ese tiempo Presidente en funciones del Quórum de los Doce, dio un discurso memorable sobre este tema: “Los años que la langosta devoró”, refiriéndose especialmente a los años que desperdiciamos en nuestra vida terrenal. En esa ocasión nos recordó “que las cuatro cosas que no vuelven más, son: la palabra hablada, la flecha disparada, la vida pasada y las oportunidades desperdiciadas. Y que el molino no puede moler con el agua que ya ha pasado.” (“Pushing to the front”, Orison S. Marden)
Al repasar mi vida, también compruebo que la langosta hizo su cosecha: Dejé pasar valiosas oportunidades, y a veces, no hice uso racional del tiempo como debía. Hablando del tiempo horario, recuerdo el pensamiento que a menudo mencionaba el Presidente Harold B. Lee: “¿Amas la vida? Entonces no gastes pródigamente el tiempo, porque éste es el ingrediente del que ésta se compone.” (Benjamín Franklin)
Durante mi época de liderazgo, recuerdo con pena, como trabajó la langosta en decenas de buenos hermanos, que rechazaron llamamientos y perdieron la oportunidad de colaborar en la “edificación del Reino de Dios”, “ya que estamos poniendo los cimientos de una gran obra…y el Señor requiere el corazón y una mente bien dispuesta”, y con la promesa para “los de buena voluntad y a los obedientes, que comerán de la abundancia de la tierra.”(DyC 64:33-34)
El Presidente Dieter F. Uchtdorf, segundo consejero en la Primera Presidencia, nos dejó las siguientes reflexiones durante la Conferencia Generalde Octubre de 2009:
“El Señor no espera que trabajemos más duro de lo que podemos. Él no compara nuestro esfuerzo con el de los demás, ni tampoco nosotros debemos hacerlo. Nuestro Padre Celestial sólo nos pide que demos lo mejor de nosotros, que trabajemos con toda nuestra capacidad, sin importar cuán grande o pequeño sea. El trabajo es un antídoto para la ansiedad, un bálsamo para las penas y un portal hacia las posibilidades. Sin importar nuestras circunstancias, mis queridos hermanos, esforcémonos lo mejor que podamos y cultivemos una reputación de excelencia en todo lo que hagamos. Centremos nuestra mente y nuestro cuerpo en la gloriosa oportunidad de trabajar que cada día se nos presenta. Cuando nuestro carromato se atasque en el lodo, es más probable que Dios ayude al hombre que salga a empujar que al que sólo eleve la voz de súplica, sin importar cuán elocuente sea la plegaria.
¡Hasta la próxima!

jueves, 8 de abril de 2010

CAMINOS Y ATAJOS

Un camino es una vía de comunicación entre pueblos; un sendero por donde transitan las personas en una dirección determinada. En cambio, un atajo, es una senda secundaria, por donde un camino es abreviado. Por experiencia personal, no recomiendo tomar atajos, porque por lo general, no hay señales de tránsito, ni asistencia de servicios y son sumamente peligrosos. Por ahorrarnos tiempo o distancias, corremos riesgos innecesarios. Los caminos siempre los inicia el hombre. ¡Cuánta razón tuvo el poeta cuando escribió: “Caminante, no hay camino, se hace camino al andar”! (Antonio Machado, 1875-1939).
Las personas prudentes, cuando deciden un destino, siempre preguntan o consultan en los mapas, qué camino o ruta conviene tomar, antes de iniciar el viaje. Algunas personas, sin embargo, están desorientadas y van sin rumbo fijo por la vida, como Alicia (“Alicia en el País de las Maravillas”, de Lewis Carroll). El diálogo con el gato es muy ilustrativo:
“--¿Me podría indicar, por favor, qué camino puedo tomar desde aquí?
--Eso depende, en gran manera, a dónde quieres llegar.
--Pues no me importa demasiado a dónde.
--Pues entonces lo mismo te da tomar un camino u otro.
--Bueno…pero siempre que llegue a alguna parte.
--Siempre llegarás a alguna parte, si caminas lo suficiente”, le contestó el gato.
Sir Oliver Wendell Holmes (1809-1894), enseñó que “la cosa más importante en esta vida, no es tanto dónde estamos parados, sino en qué dirección nos estamos moviendo”, y el Elder Neal A. Maxwell, del Consejo de los Doce (1926-2004), siempre repetía un concepto similar, que “la dirección que imprimamos a nuestra vida, es más importante que la velocidad…”.
Albert Einstein, físico alemán (1879-1955), decía que él tenía dos ideas claves, por las cuales regía su vida: 1. ¿Hacia dónde voy? 2. ¿Cómo llegaré?
En mis Charlas con los jóvenes yo agregaba otro interrogante que aprendí de los profetas vivientes: ¿Por qué voy hacia allá?, que indica nuestra motivación real, luego de decidir un destino.
Ya en un plano espiritual, el camino se utilizó simbólicamente en parábolas y otras enseñanzas del Salvador y los profetas. Jesús mismo, durante su incomparable Sermón del Monte, nos enseñó que existen dos caminos principales para transitar:
“Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.”
(Mateo:7:13-14)
Y un poco más tarde, en un diálogo que tuvo con Tomás, uno de sus discípulos, aprovechó para enseñar una verdad suprema para regresar al Padre:
“Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino. Le dijo Tomás: Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino? Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie --ésta es la clave--, viene al Padre, sino por mí”. (Juan 14:4-6; véase también 2 Nefi 31:21)
El profeta Samuel, predicó que el camino de Jehová, es “bueno, recto y perfecto”. (1 Sam. 12:23; 2 Sam. 22:31; véase también Oseas 14:9 y Apoc. 15:3)
Moroni nos da la clave para permanecer en el camino, luego del bautismo y de la confirmación: “…que fuesen nutridos por la buena palabra de Dios, para guardarlos en el camino recto, para conservarlos continuamente atentos a orar…” (Moroni 6:4)
Personalmente creo que el Señor pensaba en “atajos”, cuando en el prefacio de Doctrina y Convenios señaló: “No buscan al Señor para establecer Su justicia, antes todo hombre anda por su propio camino, y en pos de la imagen de su propio dios…” (1:16; véase también Ezequiel 7:3).
A menudo, no alcanzamos a comprender los caminos del Señor, porque “mis caminos son más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos”. (Isaías 55:9).
Nefi nos anima, pero a su vez nos recuerda sobre nuestro albedrío moral: “Anímense, pues, vuestros corazones, y recordad que sois libres para obrar por vosotros mismos, para escoger la vía de la muerte, o la vía de la vida eterna”. (2 Nefi 10:23)
¡Hasta la próxima!

lunes, 15 de marzo de 2010

"HOY NO SE FÍA, MAÑANA SÍ..."

Así rezaba un cartel hecho a mano, con letra de imprenta, que colgaba de una estantería en la verdulería del barrio donde vivíamos. Cierto día mi madre me mandó a hacer un mandado, yo tendría entre 6 y 7 años, y al volver a casa le cuento la novedad del cartel, sin saber a ciencia cierta qué significado tenía fiar. Mi madre, sabia ella, me dijo que al día siguiente íbamos a ir juntos al negocio en cuestión. En ese entonces, no comprendía que ella estaba aprovechando la ocasión para darme una lección de honestidad, ya que el cartel aún se mantenía y el mañana tan esperado, nunca llegaría. Se trataba de una treta comercial, con un sutil engaño, para que la gente regresara. “Más honesto --me dijo--, sería un cartel que dijera: “No fiamos”. Nunca más olvidé la lección.
Los profetas de todos los tiempos nos han advertido sobre esta sutil arma de Satanás, mencionada a veces como mentira, engaño, fraude, estafa, trampa, etc.:

  1. El Salmista suplica al Padre: “…líbrame del hombre engañador e inicuo.” (Salmos 43:1)
  2. Pablo advirtió a los Romanos: “…y con suaves palabras y lisonjas engañan los corazones de los ingenuos.” (Romanos 16:18)
  3. Nuevamente Pablo a los Colosenses enseñó: “Mirad que ninguno os engañe por medio de filosofías y vanas sutilezas…” (Colosenses 2:8)
  4. En esta dispensación el Señor dijo: “¡Ay de aquél que miente para engañar..!” (DyC 10:28)


La alfarería debe ser una de las artesanías más antiguas. Se fabricaban varios objetos de arcilla, especialmente jarrones que luego se utilizaban para transportar agua o guardar granos. Todavía se encuentran restos de esos objetos de miles de años, en casi todas las regiones de la tierra.
Se cuenta que los artesanos, al sacarlos del horno, algunos presentaban fisuras o rajaduras y para no desecharlos, las cubría con cera de abejas y luego los barnizaba para disimular. Con el tiempo se descubría el engaño y la gente comenzó a desconfiar.
Entonces, algunos comerciantes, para poder vender, anunciaban que esa producción estaba “sin-cera”. De ahí nació, dicen, el adjetivo sincero/sinceridad, aquél que dice la verdad.

El Salvador Jesucristo siempre destacó a los honestos e ínte

gros. Recordemos su encuentro con Natanael: “He aquí,

un verdadero israelita, en quien no hay engaño.” (Juan 1:47)
En los albores de esta dispensación, señaló a George Miller, con características similares: “Además, te digo que mi siervo George Miller es sin engaño; se puede confiar en él por motivo de la integridad de su corazón y por el amor que él tiene por mi testimonio, yo, el Señor, lo amo.” (DyC 124:20)
Espero que llegue el día que yo merezca cambiar el nombre George po

r el mío (Hugo).

Pablo, luego de describir el carácter de los hombres “en los postreros días” (2 Timoteo 3:1-8), presenta su pronóstico inspirado a su amado hijo en la fe Timoteo: “…mas los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor, engañando y siendo engañados.” (versículo 13) y finalmente llegó el consejo:
“Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quién has aprendido; y que desde la niñez has sabido las Santas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús.” (versículos 14-15)

viernes, 8 de enero de 2010

METAS Y RESOLUCIONES

La llegada de un nuevo año, siempre nos impulsa a establecer metas y resoluciones, que por lo general tienden a mejorarnos y progresar. Este año, tal vez impulsado por la recomendación de Moroni (7:48), me he propuesto ver y señalar los mejores rasgos en el carácter y personalidad de mi prójimo. Considero que será otra manera de manifestar caridad –amor puro de Cristo--, y seguramente, tanto el dador como el receptor, serán edificados espiritualmente y se establecerán lazos de convivencia más fuertes. Además se ha comprobado, que para encontrar defectos y debilidades en otros, no se necesitan virtudes especiales.
El Élder Neal A. Maxwell, expresó una idea similar cuando expresó: “Podemos agregar, al almacén de autoestima de cada uno, elogios merecidos y específicos más frecuentemente; recordando también que aquéllos que están sin aliento por hacer la segunda milla, precisan un merecido elogio, así como los que han caído necesitan ser levantados”. (Conferencia General, octubre 1979).

León Tolstoi (1828-1910), el gran escritor ruso, escribió un cuento muy breve, que expresa de manera elocuente, esta misma idea. Lo llamó “El perro muerto”:

“Jesús llegó una tarde a las puertas de una ciudad e hizo pasar adelante a sus discípulos para preparar la cena. Él, impelido al bien y a la caridad, internóse por las calles hasta la plaza del mercado.
Allí vio en un rincón algunas personas agrupadas que contemplaban un objeto en el suelo, y acercóse para ver qué cosa podía llamarles la atención.
Era un perro muerto, atado al cuello por la cuerda que había servido para arrastrarle por el lodo. Jamás cosa más vil, más repugnante, más impura se había ofrecido a los ojos de los hombres. Y todos los que estaban en el grupo miraban hacia el suelo con desagrado.
--Esto emponzoña el aire –dijo uno de los presentes.--Este animal putrefacto estorbará la vía por mucho tiempo –dijo otro.
--Mirad su piel –dijo un tercero-- no hay un solo fragmento que pudiera aprovecharse para cortar unas sandalias.
--Y sus orejas –exclamó un cuarto—son asquerosas y están llenas de sangre.
--Habrá sido ahorcado por ladrón—añadió otro.
Jesús los escuchó, y dirigiendo una mirada de compasión al animal inmundo:--¡Sus dientes son más blancos y hermosos que las perlas! –dijo.Entonces el pueblo, admirado, volvióse hacia El, exclamando:
--¿Quién es éste? ¿Será Jesús de Nazaret? ¡Sólo Él podía encontrar de qué condolerse y hasta algo que alabar en un perro muerto…!Y todos, avergonzados, siguieron su camino, prosternándose ante el Hijo de Dios”.

Este es sólo un cuento, surgido en la imaginación de un espíritu sensible como Tolstoi, que cuando conoció la Iglesia, dijo: “Si el mormonismo es capaz de mantenerse sin cambios en el tiempo, será una influencia poderosa para la humanidad”.

En Su vida real, durante su ministerio, Jesús manifestó esta característica. Recordemos su encuentro con Natanael:
“He aquí, un verdadero israelita, en quien no hay engaño” (Juan 1:43-47). Señaló un rasgo sobresaliente de su personalidad, a pesar que momentos antes, éste había puesto en duda su misión divina: “¿De Nazaret puede salir algo bueno?”, le dijo a Felipe.
Por razones de trabajo, cierto día llegué a la ciudad de Melo, capital del Departamento Cerro Largo en Uruguay. Cuando tenía tiempo libre, siempre visitaba sitios históricos y museos del lugar. Fue así que conocí la casa natal de la gran poetiza Juana de Ibarbourou (1892-1979). Cuando ingresé y vi, en su huerto, la vieja higuera que había inspirado la hermosa poesía que yo había recitado y estudiado en mi niñez, sentí una gran emoción, porque tiene un gran mensaje:
Porque es áspera y fea,
porque todas sus ramas son grises
yo le tengo piedad a la higuera.

En mi quinta hay cien árboles bellos,
ciruelos redondos,limoneros rectos
y naranjos de brotes lustrosos.

En las primaveras
todos ellos se cubren de flores
en torno a la higuera.
Y la pobre parece tan triste
con sus gajos torcidos, que nunca
con apretados capullos se viste…

Por eso,
cada vez que yo paso a su lado
digo, procurando
hacer dulce y alegre mi acento:
“Es la higuera el más bello
de los árboles todos del huerto”.

Si ella escucha,
si comprende el idioma en que hablo,
¡Qué dulzura tan honda hará nido
en su alma sensible de árbol!

Y tal vez, a la noche,
cuando el viento abanique su copa,
embriagada de gozo le cuente:
“Hoy a mí me dijeron hermosa”.

Al obrar de esta manera, veremos milagros en los comportamientos, cuando tratemos a las personas “no sólo como son, sino cómo pueden llegar a ser” (Goethe). El destacar sus aspectos positivos en primer lugar, los puede impulsar a superarse porque aumentará su autoestima, y nosotros experimentaremos el gozo prometido, “por ser un instrumento en las manos de Dios”. (Alma 29:9)

martes, 29 de diciembre de 2009

LOS PROFETAS QUE YO CONOCÍ

El 10 de diciembre cumplí 70 años como miembro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Sólo 14 años después de la oración dedicatoria de “las tierras sudamericanas, para la predicación del evangelio restaurado de Jesucristo”, por el Élder Melvin J. Ballard del Quórum de los Doce, en el Parque Tres de Febrero –hoy Palermo-- de la ciudad de Buenos Aires, Argentina.
Entre las muchas bendiciones que recibí, menciono como especial, que fui contemporáneo a 10 Presidentes de la Iglesia: Desde el Presidente Heber J. Grant al Presidente Thomas S. Monson, y con excepción de los dos primeros –el ya nombrado Presidente Grant y George Albert Smith-- a los restantes, Presidentes David O. McKay, Joseph Fielding Smith, Harold B. Lee, Spencer W. Kimball, Ezra Taft Benson, Howard W. Hunter y Gordon B. Hinckley, los conocí personalmente. Es interesante señalar que su promedio de vida fue de 89 años.
Cada uno de ellos tuvo características y aún personalidades diferentes, pero con un denominador común: todos ellos “fueron llamados por Dios para hablar en Su nombre… y su responsabilidad principal es la de dar testimonio de Cristo.” (Guía para el Estudio de las Escrituras, pág. 170). Todos me han guiado e inspirado en las distintas etapas de mi vida y en los diferentes roles que me ha tocado desempeñar.

En el mes de setiembre de este año, el Presidente Thomas S. Monson, en un mensaje que dio a los estudiantes de BYU, les habló de los últimos 9 Presidentes que le precedieron y que él conoció y que son los mismos que yo mencioné, ya que el Presidente Monson es sólo dos años mayor. (ver “Curch News”, sept. 19, 2009).Por su trato cercano con la mayoría de ellos, menciona rasgos de carácter y preferencias poco conocidos, como himnos, escrituras y aún comidas favoritos. Pero lo más importante son las enseñanzas que nos transmitieron y que resumiré a continuación:

Presidente Heber J. Grant: Fue una persona perseverante y nos animó “a perseverar en todas aquéllas cosas que son buenas y nobles”. Fue el que más tiempo presidió la Iglesia: 26 ½ años y falleció a los 88 años de edad.

Presidente George Albert Smith: Era un hombre de corazón compasivo. En sus mensajes siempre nos enseñaba que “incorporemos a nuestra vida la compasión hacia los demás”. Alguien dijo una vez “que era imposible estar cerca y no sentir un espíritu como el de Cristo”.

Presidente David O. McKay: Poseía muchos dones y atributos, como haber sido un excelente maestro. Su rasgo principal “fue el de ser siempre considerado con su prójimo”. A menudo repetía “que el verdadero cristianismo es amor en acción”.

Presidente Joseph Fielding Smith: Está entre los escritores más prolíficos de la iglesia sobre temas doctrinales. Un verdadero teólogo y un estudiante singular. Recojamos su consejo de “ser estudiosos”. “La maldad nunca fue felicidad”, fue su escritura favorita. (Alma 41:10)

Presidente Harold B. Lee: Fue el que falleció más joven (74), y estuvo sólo 1 ½ año como Presidente. Su consejo principal fue “que estemos a tono y respondamos a los susurros del Espíritu Santo”. Siempre enseñaba que debíamos “permanecer en lugares santos, y no ser movidos” (Doct. y Conv. 87:8)

Presidente Spencer W. Kimball: Los obstáculos en su vida, se convirtieron gracias a su tesón, en oportunidades para crecer. Fue total y completamente dedicado al Señor. Su lema y consejo a los santos fue: “Alarga tu paso”.

Presidente Ezra Taft Benson: Su escritura favorita revela su carácter: “¿Qué clase de hombre habéis de ser? En verdad os digo, aún como yo soy” (3 Nefi 27:27). “Permitamos amarnos unos a otros”, fue su consejo permanente a los hermanos. Fue un hombre respetado y reconocido dentro y fuera de la Iglesia.

Presidente Howard W. Hunter: Fue un hombre cortés y atento a las necesidades de otros. Tuvo la habilidad de “ver siempre lo mejor en las personas”. Su himno favorito fue “¿He hecho hoy un Bien?” (Himnos, pág. 141) y su escritura: “Alábete el extraño… y no los labios tuyos” (Prov. 27:2)

Presidente Gordon B. Hinckley: Fue el más longevo de todos (97) y presidió la Iglesia por más de 12 años. Era un placer escuchar sus mensajes y valoramos su sentido del humor.Fue muy respetuoso con las creencias de otras personas. Su consejo fue “Haz lo mejor que puedas”, y su escritura favorita, Doct. y Conv. 76:22-23, donde el Profeta José Smith registra su testimonio sobre Jesucristo.

Tal vez por mis llamamientos, con quien tuve mayor contacto fue con el Presidente Kimball. Un hombre bondadoso y afectuoso como pocos. Aprovechaba cada minuto de su vida cuando nos visitaba y era muy difícil mantener su ritmo de trabajo, a pesar de sus problemas de salud. Puedo asegurar que fue él quien puso el fundamento para crear Estacas en Sud América y el que organizó la primera en Argentina, Buenos Aires, en noviembre de 1965.
Nunca olvidaré cuando con su voz disfónica pero firme, anunció en el Luna Park de Buenos Aires, durante una Conferencia Regional en el año 1975, el primer Templo en estas tierras: Sao Paulo, Brasil. A la Conferencia General del año siguiente en Lago Salado, fuimos citados todos los Representantes Regionales y Presidentes de Estaca de Sud América, para asumir el compromiso de abonar en término, la cuota que nos habían fijado para la construcción. Cuando ingresábamos al cuarto donde estaba la Primera Presidencia y la mayoría de los Apóstoles, el Presidente Kimball estaba en la puerta para recibirnos con un abrazo y un beso a cada uno. Era en verdad, un hombre de Dios, amoroso y cordial.
Como es habitual, cada jueves por la mañana, la Primera Presidencia y el Quórum de los Doce, se reúnen en el templo de Lago Salado. Por lo general, cada uno tiene la oportunidad de elegir un himno para comenzar la reunión. Cuando le tocaba al Élder Kimball, a la sazón un apóstol, invariablemente elegía “Señor, te necesito” (Himnos, pág. 49). Cierto día un compañero del Quórum le preguntó, por qué elegía el mismo himno, él le contestó: “Porque siempre necesito al Señor para cumplir con las responsabilidades del apostolado”, demostrando su humildad y dependencia espiritual. (Ver 2 Nefi 4:16-35; Salmos 143:1 y 16:1).
Hoy vivimos en los “tiempos peligrosos” que Pablo profetizó (ver 2 Tim. 3:1-5), donde los “eruditos de la sociedad”, niegan la existencia de Dios y muchos ponen en duda la divinidad de Jesucristo. Nosotros, “que no nos ha dado Dios un espíritu de cobardía, sino de poder y de amor” (2 Tim. 1:7), debemos apoyar y honrar, más que nunca, al Profeta del Señor.

domingo, 25 de octubre de 2009

REFLEXIONES SOBRE UNA VISITA A SITIOS HISTÓRICOS (PRIMERA PARTE)

En el mes de agosto de 2004, Miryam y yo decidimos asistir a la Conferencia General de octubre, en Salt Lake City. El viaje también llevaría como propósito visitar algunos sitios históricos de la Iglesia.

En esta oportunidad, viajamos solamente a los estados de Illinois y Misuri, que detallaré más adelante.

Ahora, quisiera comenzar con una breve reseña de un viaje anterior a lugares históricos de la Iglesia (Octubre de 1991), con el hermano Carlos Agüero. Visitamos el área de Palmyra, New York, a seis horas en automóvil de la ciudad del mismo nombre. Llegamos primeramente a Manchester (3.2 Km. al sur de Palmyra) donde se destacan el Cerro Cumorah, el Monumento al Angel Moroni, la Arboleda Sagrada y la casa de los padres del Profeta.

La visita a la Arboleda Sagrada, merece un párrafo aparte. Llegamos al área muy temprano a la mañana, en un día soleado y hermoso (recordamos el viejo himno “¡Qué hermosa la mañana, que brillante fue el sol…”) Desde la casa de la familia Smith, recorrimos el sendero que seguramente hizo el joven José en aquella mañana de la primavera de 1820, hacia una arboleda cercana. El lugar conserva las mismas características que hace 185 años atrás, con la excepción de unos pocos bancos que fueron colocados en círculo para que los visitantes puedan meditar y orar. Eso fue precisamente lo que hicimos, aprovechando el silencio y la quietud que se experimenta en ese lugar, solo interrumpido por el canto de algunos pájaros.

Cada uno, a su turno, tuvo la oportunidad de pronunciar una oración. En esa oportunidad nos habíamos reunido cuatro compañeros y amigos, miembros de la Iglesia, de diferentes países de Sudamérica, que sentimos un dulce espíritu de paz y la confirmación espiritual de que “allí comenzó todo”. El Padre y el Hijo, en una manifestación única, comenzaban la “última dispensación del cumplimiento de los tiempos” (Efesios 1:10) para la “restauración de todas las cosas” (Hechos 3:21). El “prodigio grande y espantoso” daba comienzo, de acuerdo a lo profetizado por Isaías (Capítulo 29) que “desmenuzaría y consumiría a todos los reinos, para permanecer para siempre” (Daniel 2:44).

Nuestro testimonio sobre el origen de la Iglesia y el cumplimiento de las profecías de la antigüedad, salió fortalecido y más dispuestos a consagrar nuestra vida para establecer el Reino de Dios.

De allí nos dirigimos a la ciudad de Palmyra. En el camino pasamos por la casa y granja de Martin Harris, amigo de José y uno de los Tres Testigos del Libro de Mormón, quien hipotecó su granja en 3.000 dólares, que nunca recuperó, para que se imprimieran los primeros 5.000 ejemplares.

En esa ciudad, en la intersección de las calles Main y State, se encuentran las famosas “cuatro esquinas”, donde se instalaron diferentes iglesias en cada una de ellas: Metodista, Presbiteriana, Episcopal y Bautista.

A una cuadra de este lugar, está la Imprenta E.B. Grandin, donde se imprimió el Libro de Mormón. Es interesante señalar que el Sr. Grandin, dos meses antes de que el Libro de Mormón estuviera listo para imprimirse, publicó una propaganda donde se mencionaba que su negocio estaba en condiciones de imprimir libros. En la actualidad, este edificio es propiedad de la Iglesia y fue restaurado como Centro de Visitantes. La impresora que se encuentra allí, es una réplica, ya que la original se encuentra en el Museo de Historia y Arte en Salt Lake City.

También se puede visitar la tumba de Alvin Smith, hermano mayor de José. En una piedra, hay una inscripción donde se lee: “En memoria de Alvin, hijo de Joseph y Lucy Smith, quien murió el 19 de noviembre de 1823, a los 25 años de edad”.

La Iglesia construyó recientemente un Templo en Palmyra que dedicó el Presidente Gordon B. Hinckley.

La última escala de este viaje fue Fayette, donde Pedro Whitmer tenía una granja. En 1829, José y Emma se trasladaron allí, aceptando una invitación de ellos, para evitar la creciente oposición que comenzaba en Harmony. Por los siguientes tres años José vivió y trabajó en ese lugar.

El 6 de abril de 1830, en una pequeña cabaña, se organizó la Iglesia, y la primera reunión pública fue celebrada el 11 de abril, junto con tres de las primeras conferencias generales. También en ese lugar el Profeta José recibió veinte (20) revelaciones (Secciones 14-18, 20-21 y 28-40) se dio por finalizada la traducción del Libro de Mormón, los primeros misioneros fueron llamados y los Tres y Ocho Testigos vieron las planchas del Libro de Mormón. En la Conferencia General de abril de 1980, durante la celebración del sesquicentenario (150 años) de la organización de la Iglesia, el Presidente Spencer W. Kimball, presidió la celebración desde el mismo lugar. Previamente, esta vieja casa había sido restaurada, se edificó una capilla y se inauguró un Centro de Visitantes.

En esta ocasión memorable, el Presidente Kimball declaró: “Hermanos y hermanas, nos regocijamos por las quince (15) décadas de progreso de ésta, la Iglesia del Señor. Deseamos honrar a aquel pequeño grupo de almas reunidas en la casa de Peter Whitmer hace 150 años con el propósito de organizar formalmente la Iglesia. Podemos honrarles en parte, ayudando a la Iglesia a aumentar su cantidad de miembros al igual que a desarrollar su espiritualidad. Podemos contar el número de miembros en aumento, podemos contar el constante incremento del número de estacas. Estas cifras nos maravillan porque indican el progreso que estamos alcanzando y nos recuerdan, del mismo modo, que debemos lograr aún mucho más en los años por venir.”

También recordó una declaración del Profeta José Smith:

“Nuestros misioneros se dirigen a diferentes naciones y en países como Alemania, Palestina, Holanda, Australia, Indias Orientales y otros; se ha erigido el estandarte de la verdad, ninguna mano impía puede detener el progreso de la Obra. Podrán acosarnos las persecuciones, las muchedumbres combinarse y reunirse los ejércitos; podrán difamarnos con calumnias, pero la verdad de Dios progresará valiente, noble e independiente, hasta que haya penetrado en todos los continentes, visitado todos los climas, extendido por todo país y resonado en todos los oídos, hasta que los propósitos de Dios sean logrados y el gran Jehová proclame que la Obra se ha cumplido.” (History of the Church, 4:540)

Es interesante destacar, que en los primeros años, el Señor no habló de construir capillas, sino Templos. Como lo señaló el Profeta José Smith, cuando instaba a los hermanos a construirlos: “Nosotros necesitamos el Templo más que ninguna otra cosa”.

La primera revelación sobre Templos en esta dispensación, se recibió en la visita del Angel Moroni, el 21 de setiembre de 1823 (DyC 2), cuando recordó la profecía de Malaquías ( 4:5-6), la cual indica que Elías, el Profeta, quien había vivido en el tiempo del malvado rey Acab, traería los poderes del sacerdocio para llevar a cabo las ordenanzas del Templo y sellar familias. Esto se cumplió en una gloriosa revelación en el Templo de Kirtland, el 3 de abril de 1836 (DyC 110:13-16).

Para conocer la secuencia de las revelaciones sobre Templos, debemos analizar las siguientes escrituras de Doctrina y Convenios: 36:8; 38:32; 39:15; 43:16; 57:1-3; 58:57y 84:1-4.

El Dr. Truman G. Madsen, profesor de filosofía emérito de BYU, señaló:

“José Smith estuvo convencido que la culminación de la historia humana, de la historia sagrada y la preparación para el Milenio, no podrían cumplirse, a menos que las personas fueran preparadas a través de los Templos”.

Con razón, el Presidente Gordon B. Hinckley, insiste en declarar que

“Un Templo ocupa un lugar especial en nuestros servicios religiosos. No es una capilla, ni es una casa común para adorar… Estos edificios son dedicados, consagrados y reservados para ordenanzas especiales, las cuales son sagradas y significativas para nosotros”.

En el segundo viaje con Miryam, el lunes 4 de octubre de 2004, embarcamos en un avión desde Salt Lake City, y llegamos a St. Louis, Misuri (3 ½ horas). En esa ciudad alquilamos un auto y salimos hacia Independence (3 horas). Ya era tarde y fuimos directamente al hotel Olive Branch Inn.

El martes 5, bien temprano a la mañana, llegamos al Centro de Visitantes de la Iglesia. Allí nos proporcionaron toda clase de información para llegar a los varios sitios históricos y también pudimos hacer un breve “tour·” dentro del edificio. Excelentes misioneros sirvieron como guías y nos explicaron los momentos tan difíciles que les tocó vivir a los santos en esa zona.. También nos dieron folletos ilustrativos de cada lugar.

Luego nos dirigimos al sitio donde el Profeta dedicó el lote para la edificación del Templo de Jackson, donde se construiría la Nueva Jerusalén; “lugar donde se reunirán los santos y donde Cristo reinará personalmente entre ellos durante el Milenio. Sión (la Nueva Jerusalén) será edificada sobre el continente americano, y la tierra será renovada y recibirá su gloria paradisíaca” (Artículo de Fe Nº 10-Guía para el Estudio de las Escrituras, pág. 148) Lamentablemente, ese predio ahora pertenece a la Iglesia de Cristo. Enfrente se levanta el templo de la Iglesia Reorganizada (hoy llamada Comunitaria de Cristo).

De allí fuimos a Liberty, para visitar la cárcel. Más adelante relataré nuestras impresiones en ese lugar.

En Richmond visitamos el monumento a los Tres Testigos y el cementerio pionero, donde están sepultados David Whitmer, Oliverio Cowdery, Peter Whitmer y Martín Harris. También fue un lugar de refugio para la turba (muchedumbre opositora).

Seguimos viaje y hicimos escala en Far West, donde el Profeta puso las piedras angulares del Templo del mismo nombre y visitamos el valle Adán-Ondi-Ahmán muy cerca de allí.

El destino final de ese día era Nauvoo, Illinois (llegamos a las 23:00 hs.) Todos estos lugares los explicaré y ampliaré más adelante.

La historia de la Iglesia en Misuri es única. Es interesante e importante no sólo por su historia, sino por los grandes acontecimientos que aún están por acontecer. Desde 1831 a 1837 se reconocían dos grandes centros de la Iglesia: Kirtland, Ohio e Independence, Misuri. La historia de esas dos regiones son similares. El Profeta mantuvo su hogar en Kirtland, pero viajaba frecuentemente cuando las ocasiones se lo demandaban, hasta enero de 1838, cuando por la apostasía de algunos hermanos y las persecuciones a la Iglesia en Ohio, se mudó con su familia a Misuri. Allí se imprimió la primera publicación mormona: “The Evening and Morning Star” y dos terrenos para edificar templos fueron dedicados –uno en Independence y otro en Far West. En verdad, fue un período de desarrollo, gran crecimiento y colonización, que comenzó con la llegada de los primeros misioneros, Oliverio Cowdery, Peter Whitmer (h), Parley P. Pratt y Ziba Peterson, en febrero de 1831.Viajaron 1.500 millas desde New York; las últimas 500 las hicieron caminando. Este fue un llamamiento divino, ya que pocos días después de la segunda Conferencia General, llevada a cabo en setiembre de 1830, en Fayette, New York, el Profeta recibió una revelación (DyC 32) en la cual el Señor expresaba Su deseo de que cuatro hombres llevaran el evangelio “al desierto entre los lamanitas”. Estos cuatro hombres salieron en octubre de 1830. El éxito fue tal, que los caciques indios y misioneros de otras denominaciones los conminaron para que terminaran su obra. Por lo tanto, comenzaron a trabajar con los ciudadanos blancos en el Condado de Jackson, entre los que fueron bien recibidos. En junio de ese mismo año, el Señor reveló (sección 52) que “la próxima Conferencia , se verificará en Missouri, sobre la tierra que consagraré a los de mi pueblo, que son un resto de Jacob, y a los que son herederos de acuerdo al convenio”(verso 2). En la misma revelación fueron llamados otros veintiséis (26) misioneros para servir en Independence.

El 3 de abril de 1831, un gran acontecimiento tuvo lugar: la dedicación del terreno del Templo en el Condado de Jackson.

Pero los conflictos entre los miembros y no miembros fueron creciendo en intensidad y más de 1.200 santos fueron obligados a dejar ese Condado, dirigiéndose al norte, en la frontera del Condado de Clay, donde los mormones recibieron asilo. El Señor reveló a José “que a causa de las transgresiones de mi pueblo, me conviene que mis élderes esperen un corto tiempo la redención de Sión” (DyC 105:9). La Iglesia sufrió en extremo y nunca sufrirá más que en Misuri.

La Iglesia crecía rápidamente. En noviembre de 1833, se contaban 1.200 miembros en el Condado de Jackson, y cinco años más tarde, más de 5.000 en los alrededores de Far West. Ese crecimiento tan rápido, hizo necesario establecer nuevas ciudades, como Hauns’s Mill en el Condado de Caldwell, Adán-Ondi-Ahmán, Gallatin y otras. El mismo Profeta dejó Kirtland en enero de 1838 y se estableció en Far West.

Poco tiempo después, el Profeta y su hermano Hyrum, fueron detenidos y llevados a la cárcel de Liberty, junto con otros tres hermanos, a saber, Lyman Wight, Alexander McRae y Caleb Baldwin.

Después de 4 ½ meses, en el mes de abril de 1839, se les permitió escapar y se dirigieron a Illinois. La permanencia en esa cárcel tan inhóspita, fue uno de los tiempos más difíciles en la vida de José Smith. Sus cuartos eran estrechos y sus camas eran de paja sobre piedras o piso de madera de roble. Sin embargo, no todo fue tenebroso y negativo. De vez en cuando sus esposas y amigos les podían visitar.

Lo más importante de todo fue la poderosa influencia del Espíritu Santo sobre José, lo que le permitió recibir y escribir tres revelaciones (secciones 121,122 y 123). Entre ellas la “Epístola a la Iglesia”, que escribió entre el 20 y 25 de marzo, y en la que comenzó escribiendo: “Oh Dios, ¿en dónde estás? ¿Y dónde está el pabellón que cubre tu morada oculta? ¿Hasta cuándo se detendrá tu mano…?” (121:1-2) Pero la respuesta del Señor no se hizo esperar: “Hijo mío, paz a tu alma, tu adversidad y tus aflicciones no serán más que por un breve momento. Entonces si lo sobrellevas bien, Dios te exaltará” (versos 7-8) “Los extremos de la tierra indagarán tu nombre, los necios se burlarán de ti y el infierno se encolerizará en tu contra… entiende, hijo mío, que todas estas cosas te servirán de experiencia, y serán para tu bien. El Hijo del Hombre ha descendido debajo de todo ello ¿Eres tú mayor que El?” (122:1, 5-8)

Podemos concluir que en la cárcel de Liberty, a pesar de las grandes tribulaciones, José tuvo tiempo para meditar y orar, para aprender y lograr experiencias espirituales únicas…

En el año 1939, la Iglesia compró la propiedad de esta vieja cárcel, se restauró y finalmente se dedicó en setiembre de 1963.

Far West fue el tercer y principal asentamiento en Misuri. En esta ciudad nació Joseph F. Smith, hijo de Hyrum y Mary Fielding y el Profeta recibió siete (7) revelaciones (secciones 113-115, 117-120). Este sitio fue elegido por John Whitmer y W.W. Phelps y lo proyectaron de acuerdo al plan general del Profeta para las “ciudades de Sión”. Fue de una (1) milla cuadrada dividida en calles y diagonales. Una gran plaza pública fue dejada en el centro, para un terreno para el Templo y edificios públicos. El 26 de abril, el Profeta recibió una revelación referente a la edificación de un templo en Far West: “Sea para mí la ciudad de Far West una tierra santa y consagrada, y se llamará santísima, porque es santa la tierra sobre la cual os halláis.

“Por lo tanto, os mando edificarme una casa para el recogimiento de mis santos, a fin de que me adoren.” (DyC 115:7-8)

En este lugar, el Profeta suplicó al Señor: “Indícanos, oh Señor, tu voluntad en cuanto a los Doce”. (History of the Curch, 3:46-47). La respuesta no se hizo esperar: “Salgan ellos la primavera próxima para cruzar las grandes aguas, y allá promulguen mi evangelio en su plenitud y den testimonio de mi nombre”, y de ese modo los Doce salieron al mundo.

También en Far West, el Señor reveló el nombre de la Iglesia “en los postreros tiempos, a saber, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días”. (DyC 115:4-5)

La Ley de Diezmos también fue revelada, cuando José preguntó al Señor “cuánto requería de las propiedades del pueblo…”( History of the Church, 3:44) Esta ley como se conoce hoy, no se había revelado. “El Señor había dado previamente la Ley de Consagración y la mayordomía de bienes, la cual los miembros (principalmente los élderes que dirigían) aceptaron por medio de un convenio que había de ser sempiterno. Por motivo de que muchos no cumplieron con ese convenio, el Señor la retiró por un tiempo y en su lugar dio la ley del diezmo a toda la Iglesia” (Prefacio de la sección 119 de DyC).

Poco después, el 4 de julio, las cuatro piedras angulares del templo fueron colocadas en la plaza del centro de la ciudad. Debido a la persecución, la construcción fue postergada. Hoy quedan esas piedras en el lote del templo que pertenece a la Iglesia. En el año 1968, se dedicó un monumento con inscripciones recordando las revelaciones recibidas para ese fin.

Las causas de fricción, desavenencias y conflictos entre los miembros de la Iglesia y otras poblaciones fueron varias y complejas. Los historiadores han identificados a las siguientes:

1. La tierra: Los SUD y otros pobladores estuvieron compitiendo para conseguir las tierras más baratas.

2. Esclavitud: La mayoría de los miembros no poseían esclavos en un estado esclavista.

3. Indios: Los santos fueron amigables y convirtieron a los indios, en cambio otros les temieron y desconfiaron.

4. Política: Muchos de los pobladores originales temieron que los SUD fueron mayoría y se apoderaran del control del Condado.

5. Economía: La producción y el almacenamiento de alimentos fueron vistos como una competencia desleal por algunos comerciantes.

6. Religión: Las creencias de los SUD en revelación moderna y profetas vivientes, fueron ofensivas para la mayoría de sus vecinos.

7. Actitudes: La cooperación y el entusiasmo de los santos por edificar Sión fueron vistos por algunos como clanes y fanatismo.

8. Cultura: La mayoría de los miembros fueron de las regiones del este y norte, mientras que la mayor parte de los otros asentamientos fueron sureños. Los dos grupos eran diferentes en hábitos, costumbres, ideas y estilos de vida.

CARROS DE MANO…MODERNOS

El 29 de setiembre de 1990, en horas del mediodía, un grupo de hombres del Sistema Educativo de la Iglesia, representando a más de 90 países, subimos a la cima del monte llamado “Big Mountain”, y observamos el Valle de Lago Salado, hoy convertido en una hermosa y pujante ciudad. El 24 de julio de 1847, 162 años antes, el Presidente Brigham Young, enfermo de “fiebre de la montaña”, también se asomó desde allí, pero vio un yermo, sin embargo con voz profética dijo: “Es suficiente. Este es el lugar”.

Ese día, fuimos testigos del cumplimiento de la profecía de Isaías: “Y acontecerá en los postreros días que será establecido el monte de la casa de Jehová como cabeza de los montes…y correrán a él todas las naciones… y vendrán a él muchos pueblos.” (2:2-3) Y especialmente cuando dijo: “Se alegrarán el desierto y el erial; y el yermo se regocijará y florecerá como una rosa.” (35:1). Además, resultó ser el refugio tan esperado por los santos, luego de sufrir tan injusta y cruel persecución en Ohio, Misuri e Illinois. Recuerdo que cantamos el himno “¡Oh, está Todo Bien!” (pág. 17, Himnos de Sión), cada uno en su propio idioma, con admiración y gratitud hacia aquéllos hombres y mujeres que nos habían precedido, con tanta fe, valor y sacrificio. “Aunque morir nos toque sin llegar, oh, qué gozo y paz.”

A la semana siguiente, al llegar al pie de la ladera, en una playa adyacente, vimos no menos de 40 réplicas de Carros de Mano. Nos dividieron en grupos de cinco: dos tirando, otros dos empujando y el quinto arriba del carro. Intercambiándonos lugares durante el viaje. Partimos en distintas direcciones, todos teníamos que escalar el monte con un recorrido variado. La duración fue de aproximadamente tres horas. Antes de partir, tuvimos tiempo de revisar y meditar sobre las diez compañías que salieron con el mismo vehículo hacia el oeste, entre 1856 y 1860. Especialmente las de Martin y Willie, que quedaron atrapadas por las intensas nevadas producto de un invierno que se adelantó, y lamentablemente muchos miembros murieron durante la travesía. En nuestro breve recorrido, pasamos por estrechos y empinados senderos, tuvimos que remover ramas y árboles caídos y cruzar riachos y aún pequeños pantanos.

Regresamos cansados, transpirados y hasta embarrados, pero en ningún momento nuestras vidas corrieron peligro. Habíamos revivido en escala mínima, la etapa final de la llegada al Valle de aquéllas compañías. Sin embargo nos alcanzó para valorar su fe, manifestada en “cada paso” y el valor en pos de un ideal, que los impulsó, sin duda, a emprender tamaña epopeya.

Se habló y escribió mucho sobre ellos y seguirá por generaciones, por aquello de que “los pueblos que olvidan su pasado, comprometen su futuro”. Si bien es cierto que el pasado quedó atrás, debemos aprender y aprovechar sus enseñanzas, sean éstas positivas o negativas

Simbólicamente, las “cargas” de nuestros carros de mano, son muy diferentes a las de nuestros padres. Las circunstancias han cambiado y las presiones aumentado. Recuerdo que en el ejército nos enseñaban que para vencer a un enemigo, debemos conocer de antemano, sus armas y estrategias. Estamos enfrentados con el mismo Adversario que se rebeló contra el Padre en el principio (Abraham 3:28) y como sabemos, “es el autor de todo pecado” (Hel. 6:30).

Con la ayuda de las Escrituras y los profetas modernos, podemos reconocer sus principales armas: 1) tentaciones, 2) persecuciones y 3) aflicciones. Es interesante notar, que Cristo fue sometido a cada una de ellas:

1. Luego de su prolongado ayuno fue “tentado por el diablo”. En todos los casos lo rechazó diciendo: “Vete, Satanás, porque escrito está…” (Mateo 4:10), manifestando Su conocimiento de las escrituras.

Fue traicionado, arrestado y abandonado (Mateo 26:47-56), pero antes, en sus Bienaventuranzas, tuvo tiempo de advertir a sus discípulos:”Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos” (Mateo 5:10).

3. Su padecimiento en Getsemaní es incomprensible para nosotros (Mateo 26:36-46; Juan cap.17; Doct. y Conv. 18:11), “…padecimiento que hizo que yo, Dios, el mayor de todos, temblara a causa del dolor y sangrara por cada poro…” (Doct. y Conv. 19:18).

Sus estrategias son también muy conocidas y a menudo caemos en sus sutiles insinuaciones: 1) El orgullo, 2) el desánimo y 3) la dilación:

1. E orgullo no solo es falta de humildad, sino que la persona que la posee “hace que la gente esté en contra de Dios y de los demás y se cree superior a los que le rodean y hace su propia voluntad en lugar de la de Dios…” (Guía para el Estudio de las Escrituras, pág. 155). Caminan como los nefitas de la antigüedad “con el cuello erguido y la cabeza en alto…” (Jacob 2:13).

2. El desánimo es una estrategia en la que sucumbimos a menudo y por lo general, no indica falta de capacidad, sino de valor. Tenemos que superar esos estados de ánimo, valga la redundancia, con la ayuda del Señor: “…y me buscaréis y me hallaréis cuando me busques con todo vuestro corazón.” (Jeremías 29:13)

3. La dilación, es el acto de postergar todo lo que puede ser hecho ya. La persona que posee esa característica, simplemente no consigue hacer las cosas. Recuerdo que el Presidente Spencer W. Kimball, tenía un cartelito frente a él en su escritorio que decía: “Hazlo, ahora”. El cumplir en tiempo y forma con nuestras metas y compromisos, nos permitirá avanzar y ser reconocidos como personas responsables.

No debemos olvidar que “debemos estar anhelosamente consagrados a una causa buena… y efectuar mucha justicia; porque el poder está (en nosotros) en ellos…” (Doct. y Conv. 58:27-28) Ahí está la clave. Si la carga resulta pesada o liviana, en gran medida, dependerá de nosotros.

¡Hasta la próxima!